Origenes de la P.H.E.

La PH y PHE son técnicas novedosas que tienen sus bases en las medicinas tradicionales como la ayurveda, la medicina tradicional china o la cábala.

A principios del siglo XX llega la acupuntura a Europa, gracias a Soulié de Morant y va extendiéndose, hasta que en 1955 se realiza el primer congreso de acupuntura en Marsella. Allí, el Dr. Nogier (alumno de Soulié de Morant), demostró sus descubrimientos en auriculoterapia.

Paralelamente, los doctores C. Piró y A. Secondy, que habían colaborado con Nogier, disentían en la línea de trabajo. Nogier se limitaba a tratar y eliminar el síntoma, al igual que haríamos al tomar una pastilla para combatir el dolor.

Sin embargo, Piró y Secondy buscaron significados más allá de lo establecido. Comprendían la enfermedad como resultado de la manera en que gestionamos nuestras vivencias, y no de la casualidad. Por tanto, los síntomas se perciben como una alerta a la que debemos atender, así prestar mayor atención a nuestro interior y poder evolucionar.

Desde esta perspectiva, en 1985, descubrieron una estructura del flujo energético del cuerpo a la que denominaron organigrama. Se verifica que sus distintas partes están relacionadas con los elementos de la medicina china (tierra, fuego, madera, metal y aire).

Campos mórficos

En 1988 fue Pierre Grospas, que a su vez había investigado junto a Piró y Secondy, quien en un gesto espontáneo e intuitivo, capta una señal que le lleva a identificar los campos mórficos. Estos campos son estructuras funcionales y vibratorias, que se despliegan de cada uno de nuestros chakras, y muestran el movimiento de energía entre nuestro cuerpo y el universo.

Tras todo lo expuesto, presentaremos a Marcel Vega, a quien agradecemos compartir su saber. Marcel es coach, psicoterapeuta y diplomado en marketing y recursos humanos y se ha formado en diversas disciplinas: osteopatía, acupuntura, reflexología, naturopatía, auriculomedicina, energética holográmica, psicodrama, etc. Además, goza de experiencia en el mundo de la bioenergética de más de 30 años.

Con todo este bagaje llegó el momento en el que, recapitulando toda su formación, topó con nuevos aspectos, puntos energéticos e ideas que fueron desvelándose y encajando como las piezas de un puzle. Su innata mente investigadora, y el entusiasmo ante estos grandes hallazgos, le llevó a descubrir dos nuevas estructuras energéticas: el paramorfograma y el cuerpo cuántico; junto con bioinformaciones cuánticas.

Las bioinformaciones son el lenguaje que el consciente profundo es capaz de entender e integrar para transformar el origen del problema y evolucionar.

Al realizar una sesión de PHE se trabaja sobre el paramorfograma y el cuerpo cuántico, restableciendo así el flujo energético, y facilitando la información solicitada por el sujeto. Con todo ello se logra el desarrollo de sus funciones de manera ordenada, armónica y creativa.

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